lunes, 9 de abril de 2007

Madrugada

Anoche de madrugada
Apreté el filo de un cuchillo
Sobre mi pecho
Su punta helada me estremeció,
Tan cerca de mi corazón,
el polo norte de vacaciones en mi alma,
El viento huracanado
Desvió mi consciente,
Solo quería descubrir
La fría sensación de una muerte caliente,
de sangre aún no derramada
Que fue el líquido amniótico
que me dio la vida


Honorio Pi

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